1. Utiliza un trapo con agua caliente y un poco de jabón suave. Usa un cepillo de dientes viejo para llegar a las zonas más difíciles. Seca la suciedad de la superficie de los muebles con un paño o con papel para no dañar la madera.

2. Mantenlos protegidos con una buena cera. Después de la limpieza, aplica una fina capa de cera sobre la madera. Espera cinco minutos y pule el mueble ligeramente con un cepillo de cerdas suaves o un paño. Pasados otros 30 minutos vuelve a pulir la madera con un poco más de brío. Así conseguirás que tus muebles recuperen su brillo original.

3. Mantén tus muebles lejos del sol. Las altas temperaturas dañan los acabados de la madera y pueden hacer que los muebles acaben rompiéndose.

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